Cruda triste y cruel realidad

Cruda triste y cruel realidad

(Fuente: maiomtz)

Paren de demoler Montevideo (Assimakos) Paren de demoler Montevideo (Assimakos) Paren de demoler Montevideo (Assimakos)

Paren de demoler Montevideo (Assimakos)

Capitalismo clientelista
crony capitalism 
 

Capitalismo clientelista

crony capitalism 

 

Conflicto en Chile

Informamos al conjunto de compañeros las movilizaciones iniciadas por los portuarios chilenos, más precisamente el Sindicato de de la empresa Ultraport en el puerto de Angamos, a la que se han sumado ya las terminales de la zona del Bio Bio en el Norte de Chile.

Los portuarios nucleados en la IDC, aunamos la voz para apoyar las justas demandas laborales ante Ultraport, para unas mejores condiciones laborales, una negociación colectiva de buena fe para un convenio colectivo estable, y una armonización de las condiciones laborales entre trabajadores eventuales y contratados.

La unión y la resistencia mostrada por todos los portuarios de Chile que, cuenta ya con todo el apoyo de numerosas organizaciones sociales, laborales y estudiantiles a nivel nacional, está siendo todo un símbolo de defensa por las garantías sociales y laborales en Chile.

Desde IDC condenamos la represión y despliegue policial en el puerto y los intentos por parte de la empresa de contratar mano de obra alternativa para reactivar las operaciones en el puerto, sin haber establecido ningún contacto con el sindicato ni haber mostrado interés por negociar una salida al conflicto con los trabajadores.

Los portuarios uruguayos seguiremos de cerca el desarrollo del conflicto y nos comprometemos a avanzar en sus muestras de solidaridad ante la escalada del conflicto a nivel nacional, para la justa defensa de unas condiciones de trabajo dignas para todos los trabajadores y portuarios chilenos.

NUNCA MÁS CAMINAREMOS SOLOS!! (comunicado SUPRA)

"No quiero usar la palabra austeridad porque está prostituida en Europa. Abogo por una manera personal de vivir con sobriedad. Porque para vivir hay que tener libertad y para tener libertad hay que tener tiempo. Si me preocupo mucho de los cacharros, no tengo tiempo. Y si tengo mucha plata para tener eso me tengo que preocupar de que no me roben (…) Y si despilfarro estoy viviendo a costillas del trabajo de otro. Prefiero tener el mayor margen de tiempo para hacer lo que me gusta y eso es para mí la libertad. Soy sobrio para tener tiempo. Cuando tú compras con plata, compras con el tiempo de tu vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Hay que ser avaro en la forma de gastarla y veo a la humanidad enloquecida perdiendo tiempo. Cuando te querés acordar, sos un viejo reumático que te pasaste pagando tarjetas. Nadie me va a dar mucha bolilla pero algunos viejos me van a entender"
— José Mújica (via unbearablelightnessofbeingme)

Presentacion del nuevo ministro de economia

Los desafíos de la regulación de la marihuana en Uruguay

El último tramo de la discusión del proyecto de ley de regulación de la marihuana permite atisbar la emergencia de una sensibilidad más madura frente al asunto. La historia de la iniciativa, las objeciones, la votación del martes y también las oportunidades de desarrollo que ofrece a Uruguay ser el primer país en legalizar se recorren en esta nota.

Finalmente llegó la hora. Danilo Astori, presidente de la Cámara de Senadores, lo había advertido con marmórea mueca: “Si aplauden otra vez les pido el desalojo”. Habían pasado casi doce horas de parlamentos. Nadie contuvo las palmas. Aquello fue un estruendo democrático que duró minutos, como los abrazos, como cuando la ley de matrimonio igualitario o la de interrupción del embarazo.
Habló el senador Luis Gallo, que se puso el proyecto al hombro en el Senado. Recordó los veinte años que viene trabajando en un cambio de estrategia. Dudaba de si podría adaptarse a los nuevos tiempos, pero tiene la respuesta en sus labios, dice que lo hizo y que se despide de la legislatura muy contento y satisfecho.
Jorge Larrañaga, senador blanco y precandidato a la Presidencia, advirtió que no habrá plebiscito para derogar la norma aprobada, porque se mete con el proceso electoral. Pero amenazó: en cuanto tengan mayoría parlamentaria la derogarán. Nunca habló de evaluación porque ya tiene pensado el sabotaje.
El senador Luis Rosadilla dijo que Uruguay dio un paso adelante para no bajar los brazos. “Es un tema que nos viene comiendo los talones, basta visitar barrios y cárceles para darnos cuenta de que no podíamos perder 6 a 0 sin intentar cambios.”
Luis Alberto Heber, herrerista, fue el único senador de la oposición que votó el cultivo para autoabastecimiento, los clubes de membresía y el uso medicinal. Para el senador era necesario acabar con las contradicciones en la ley uruguaya, que permitía el consumo pero no el acceso a la marihuana.
Pedro Bordaberry y Luis Alberto Lacalle se retiraron antes de la votación. Había 29 senadores, 16 votaron a favor y 13 en contra.
Diego Cánepa, prosecretario de la Presidencia, anunció que la ley entra en vigencia en una semana, al promulgarse; que la reglamentación estará pronta en 90 días y que presumiblemente en setiembre habrá marihuana en las farmacias.

LA MAÑANA DESPUÉS. Llegué al quiosco el miércoles de mañana. Pedí todos los diarios. “Se legalizó”, me sonríe la quiosquera. “Yo quiero plantar, me encantan las plantas”, insiste la señora de cincuenta y tantos. Me pide semillas, diez. Le puedo conseguir una. “Traémela”, suplica.
Un cliente de años llegó a una droguería en la calle Paysandú y dijo: “Con la legalización este país se va a la mierda”. Detrás del mostrador le preguntaron: “¿Conocés a alguien que fume?”. “No.” “Amigo, fumo hace quince años y vos sabés quien soy”, le advirtió el anfitrión. La cara del comprador se desarmó, hablaron, el cliente se fue con lo que necesitaba y algunas cosas para pensar. 
Uruguay y las drogas de tráfico ilícito cambiaron definitivamente su relacionamiento hace tiempo, pero esta semana pasaron cosas importantes.
La propuesta del gobierno de José Mujica nació desde los movimientos sociales y entre las juventudes políticas socialista y la de la Vertiente Artiguista. Pero el impulso presidencial le dio la posibilidad de ser ley. El Frente Amplio se convenció bastante rápido y Mujica también. Estudiaron para aprender la lección y eliminaron de sus discursos, en buena medida, los prejuicios propios de una generación añosa que ahora quiere saber, probar, plantar y opinar.
Las drogas, la marihuana, son desde hace cien años un tabú. Un tema menor, un vicio pequeñoburgués, un esnobismo, un sibaritismo aristócrata y luego una debilidad de los pobres, una puerta de entrada al mundo del crimen. Uruguay quebró el pacto de las prohibiciones duras inaugurado en 1961 con la Convención de Viena y sellado al vacío con la de Nueva York, de 1971. Uruguay hizo primar los tratados de derechos humanos, jerárquicamente superiores, sobre los de drogas.
Nuestro país rompió el tabú, fue el primero en pedir permiso para avanzar en una alternativa, porque de guerras estamos hasta la madre. El secretario general de la oea, José Miguel Insulza, deseó sincero éxito a Uruguay. Soplan nuevos vientos.
La regulación, como el Sun, es un invento, un experimento uruguayo. Los activistas del mundo y algunos políticos no hablan más de liberalización o de legalización para fundamentar la necesidad de un cambio, hablan de regulación y control, miran a Uruguay con deferencia. El respeto que ganó el país con esta ley, la de matrimonio igualitario y la de interrupción del embarazo es alto, y las legaciones diplomáticas en el exterior reciben consultas para saber cómo es que se pueden venir para la cálida tierra del simpaticón Pepe Mujica.
Los medios de comunicación nacionales (salvo las excepciones que ya conocemos), pero sobre todo los internacionales, respetan esta decisión y la trabajaron con profesionalismo. Por primera vez las drogas son un tema serio, los clichés empiezan a quedar atrapados en su propia telaraña y ni siquiera los dinosaurios se atreven como antes a asociar delito y consumo, consumo y decadencia moral, o consumo y tráfico. Es probable que la insistencia de Mujica en que esto no es un “viva la joda (o la Pepa)” y en que quien se pase de la raya será escrutado por los de la túnica blanca, haya ayudado a que la percepción de la ley de regulación sea buena. 
En la primera vez se depositan todas las esperanzas y los miedos, la primera vez es la que seguro no olvidás más. Esta es la primera vez que un país en el mundo se encarga de regular toda la cadena de producción, distribución y venta de una droga que en las estadísticas de la onu figuraba, en 2011, consumida por 230 millones de personas.

PRURITOS. A esta ley se le pidió lo que a ninguna: la perfección. Tanto el oficialismo como la oposición se embarcaron en esto de que nada se fugue del cauce, como si los instrumentos humanos fueran divinos. Si alguien fuma más de los 40 gramos de marihuana que venderán las farmacias desde setiembre, al “adicto” lo llevarán a conversar con los de bata almidonada. Si marihuana uruguaya aparece en Brasil lo sabremos por la trazabilidad, que era patrimonio exclusivo de las vacas. La cosa es tan seria que el martes en sala el Frente Amplio dijo que se revisará la ley paso a paso y que no habrá problemas en modificar lo que sea necesario cuando sea necesario. Habrá una comisión de evaluación y monitoreo encargada de controlar y velar, sugerir y modificar. Las campañas públicas ya comenzaron y seguirán para prevenir el uso problemático de marihuana, desde una posición sanitarista.
El gobierno quiere aumentar la percepción de riesgo de la marihuana porque los más jóvenes la fuman, ven que no pasa demasiado y que aquello no tiene mayores riesgos. Y todo en la vida tiene riesgos.
La semana pasada se lanzó una campaña gubernamental respetuosa de quien usa drogas. Y probablemente tenga mejor efecto que andar asustando gente con spots hechos por fundaciones antidrogas que sólo quieren clientes de 1.500 dólares por mes y le dicen al “adicto” que nunca más se va a sacar el bicho de adentro. Flor de negocio que los gobiernos anteriores toleraron y cobijaron sin controles sanitarios, ni de ningún tipo.
Ahora la oposición se pone principista, dice que las farmacias no podrán controlar nada, que hay que reprimir, que caímos en el abismo, que Dios se apiade de nosotros, de la población incauta, que los chicos van a tener peores calificaciones escolares, que esto es una improvisación, un experimento de magnates especuladores inescrupulosos (a los que casi siempre rindieron pleitesía) para manipular a Uruguay, un laboratorio en un pequeño país indefenso que llevará a que la gente se drogue más y mejor. Y en esto hay que darle la derecha, porque ahora la gente en las encuestas va a decir que sí fuma marihuana, y las cifras oficiales (y sus previsiones de abastecimiento) probablemente queden vetustas. Ese 20 por ciento de uruguayos que alguna vez probó marihuana se incrementará. Los que no tengan problema en decirles a los encuestadores que fumaron en el último mes también serán más. Los jóvenes de los liceos hace años que no tienen reparos en decirlo. En 2007 una cuarta parte de los estudiantes de secundaria decían haber fumado porro en el último mes. Hoy tiemblan las santas evaluaciones pisa, y nadie recuerda cuando hace diez años algunos niños en Uruguay comían pasto y más del 30 por ciento de la población estaba en la pobreza, nadie habla de exclusión, es más fácil echarle la culpa a la desatención que puede provocar el porro. Miopía, estrabismo, cataratas y glaucoma.
En vez de pensar en cómo podemos hacer desde nuestro lugar de ciudadanos para que esto sea mejor, pensamos en quienes no fuman marihuana y la comprarán para que otros se fumen 80 gramos por mes o se la vendan a un extranjero en verano. Eso existió y existirá. Y ahora para eso hay multas y sanciones, civiles y penales.
En vez de pensar que estamos cerrando la frontera al narco paraguayo-uruguayo-brasileño, pensamos que el porro uruguayo le va disputar mercado al narco brasileño en el sur. En vez de pensar lo mejor, pensamos lo peor y nos ponemos a la altura de los que hacen lo peor. 
Esta ley se trabaja desde 2010 cuando la Cámara de Diputados creó la Comisión Especial de Adicciones para modificar los parámetros que rigen el relacionamiento estatal con quienes usan drogas. El informe final de la mayoría es claro: buscar una nueva institucionalidad respetuosa de los derechos humanos de los usuarios, colocar el asunto en la esfera de la salud y reservar la seguridad para combatir a grupos criminales. Hubo un debate nacional que se paseó por todo el país mostrando la ley y tomando apuntes. La comisión recibió a unas 60 delegaciones profesionales, gremiales y de activistas. 
No parece una ley improvisada, aunque tenga problemas, nada es perfecto. El diputado Darío Pérez pidió educación contra las drogas para levantar su mano a regañadientes. Y la educación se incluyó en la ley. Pero la oposición esperó a que eso se incorporara para decir en el Senado que aquello era inconstitucional, como tantas otras cosas.

MUCHO MÁS QUE THC. El Estado interventor progresista organizó un nuevo negocio y llegaron cientos de interesados de todo el mundo con el único objetivo de convencer autoridades, activistas y a algún otro sobre los beneficios de sus propuestas y la solvencia de sus cuentas corrientes. Quieren plantar cannabis para abastecer farmacias, vender semillas, hacer el acopio, la cosecha, plantar, importar focos lumínicos para cultivos de interior, vender insecticidas y fertilizantes, hacer máquinas para extraer hachís; todo lo que se imaginen, todo lo que nunca hicimos y no sabemos bien cómo hacer. Necesitamos gente de afuera para que nos ayude a armar este paquete porque no sabemos dónde va el moño.
La votación del martes abrió una nueva industria nacional. No sólo esos millones de dólares, que el gobierno tímidamente estima en 30, pasarán a una decena de productores y otros licenciatarios, además de las farmacias. Hay otras líneas de negocio que no son tan claras. Las rentas por usos medicinales en Estados Unidos y Canadá se estiman en 2.000 millones de dólares anuales. Existen tres medicamentos empleados en una veintena de países –creados a partir de los principios activos de la marihuana– que tienen mucha demanda y altos precios. 
La semilla del cáñamo (sin efecto psicoactivo) también tiene mucho potencial, de ella se extraen aceites muy bien cotizados en el Norte. Además es el único elemento del reino vegetal que combina los tres omegas y posee interesantes proporciones de vitaminas B1, B2 y E.
Las semillas para uso recreativo son un mercado captado por holandeses y españoles. Ese mercado tiene unos precios exorbitantes. Una semilla en Holanda tiene un precio promedio de cuatro euros. Pero ese precio es el de la ilegalidad, el que paga publicidad en las revistas especializadas, el que sostiene negocios paralelos (como publicaciones, videos, tiendas cannábicas y lujos personales) y el que paga los stands en las ferias de cannabis, más los pasajes de todo el equipo, sus cenas, almuerzos y copas. Lo único que los diferencia de una empresa de traje y corbata es justamente su vestimenta. No está claro cómo llegarán las semillas a Uruguay, ni tampoco qué se les exigirá a los bancos de semillas que por primera vez podrían trabajar en la legalidad de un país garante. 
La fibra del cannabis o cáñamo (la planta es la misma) tiene mucha demanda en Europa, Estados Unidos y China. Por ahora sólo los asiáticos tienen una producción estimable y capacidad para producir textiles. Alemania, Francia, Canadá, Australia y Estados Unidos producen y usan la fibra para sustituir tímidamente algunos polímeros artificiales, como el plástico. La celulosa de cáñamo es uno de los pocos polímeros naturales de que la humanidad dispone. Las prendas hechas con esta fibra absorben la radiación ultravioleta en proporciones inimaginables para el algodón. Además el cáñamo tiene mayor resistencia que otros tejidos, absorbe y dispersa la humedad mucho mejor que el algodón.
La fibra, que se obtiene del tallo de la planta, es un gran aislante térmico y la Mercedes Benz, la bmw y armadores aeronáuticos lo saben porque la usan. En Europa se fabrican ladrillos que son muy buenos aislantes térmicos y también sonoros. Existe un cemento relleno de fibra de cáñamo que es muy requerido también.
Chile es un magnífico ejemplo de mercado regulado por sí mismo. Es seguramente el que más atrae a los inversionistas cannábicos extranjeros, porque ahí no pagan impuestos y pueden exprimir a sus empleados locales a placer. Hay unas 60 tiendas especializadas. Y hasta 2005 producían y comercializaban semillas de cannabis.
Hace dos semanas en Santiago de Chile se hizo una feria cannábica llamada Expo Weed, que según los propios europeos que la organizaron (los de la revista especializada Cáñamo) fue una de las más grandes del mundo. Veinticinco mil personas pasaron por ahí. Todo estaba a la venta, todo lo necesario y mucho más también. La policía hacía la guardia mirando de reojo las semillas que vendían casi todos los productores europeos y olía porros por todos lados. Los mercaderes vendieron casi todo lo que trajeron, todos estaban felices. Todos dan la cara y sus tarjetas, por todo el mundo.
Los holandeses también parecen más ordenados, y tienen revistas, como los españoles, tiendas para armar cultivos de interior, semillas, parafernalia y agroquímicos. Son una familia de comerciantes, la mayoría cuasi hippies. Algunos ya llegaron a Uruguay y otros lo harán a la brevedad.
Uruguay bosteza, sólo hay un puñadito de grows (cultivadores). Acá los que montan estas tiendas son jóvenes que invierten en su futuro. Por estos días se inaugura un grow shop en el Chuy. 
Ahora Uruguay tiene un plus, la capacidad de generar una industria con valor agregado e innovadora, pero para eso primero hay que estudiar. Todos los productos que ofrece la planta prohibida en el resto del mundo tienen una gran demanda, y los países desarrollados requieren su fibra o la buscan en forma de medicina. Los demás países a la corta o a la larga van a legalizar. Pero si Uruguay no apunta alto, más allá de esta coyuntura, se puede perder de vender al exterior por no haber investigado, por no haber desarrollado know how ni haber primereado al resto del mundo. Ese conocimiento que es vedado en otros lugares y que ahora se puede desarrollar en Uruguay –y no hablo de los grow shops– es el que le dará o no el diferencial a esta nueva cadena productiva.
Analizar la demanda externa (industrial y médica) para abastecerla desde un modelo de desarrollo sustentable parece el gran desafío. Ahí es donde está el negocio, ahí es donde está el riesgo y la oportunidad. Porque ahora Uruguay tiene la posibilidad de regular estos negocios en mejores condiciones, porque pocos países en el mundo tienen la libertad de plantar esta planta. Esto también es una cuestión de mercados. Para todo lo demás ya existe solución.